La UEFA canceló la finalísima entre Argentina y España, programada para el 27 de marzo en Qatar, debido a la guerra en Medio Oriente que hace imposible jugar allí. El partido enfrentaba al campeón de América contra el de Europa, pero surgieron desacuerdos sobre la sede alternativa.
La UEFA propuso jugar en España o Portugal, pero la AFA rechazó ser visitante en territorio español, sugiriendo en cambio el Olímpico de Roma el 31 de marzo. Claudio Tapia, presidente de la AFA, priorizó un terreno neutral para evitar costos políticos de una derrota fuera de casa, mientras la UEFA insistía en convenios económicos que favorecían España como segunda opción.
No hay nueva fecha confirmada, aunque se menciona posibilidad post-Mundial en noviembre. La decisión considera riesgos de ataques en eventos masivos, similar a los Oscars, y el contexto bélico afecta incluso al Mundial programado para junio.
Panelistas destacaron el choque de intereses entre AFA y UEFA, con Tapia vinculando la cancelación a su declaración judicial donde defendió jugar en el Monumental.