La finalísima entre Argentina y España se canceló definitivamente sin acuerdo en fecha ni sede, tras fallidas propuestas como Bernabéu, ida y vuelta post-Mundial o neutral europea, y mucha polémica y bronca entre las partes.
La UEFA responsabilizó directamente a la AFA por poner impedimentos, rechazando jugar en el Bernabéu con 50% público cada selección, una ida en Bernabéu y vuelta en Buenos Aires a fecha abierta incluso post-2026, o sede neutral en Europa como Roma el 27 de marzo.
La AFA y Conmebol respondieron que reiteraron voluntad de jugar en terreno neutral, aceptaron las ideas de UEFA tras larga insistencia pero no se concretó por desacuerdo en la fecha: AFA proponía el 31 de marzo mientras UEFA insistía en el 27, originariamente en Catar por razones bélicas.
Los panelistas destacaron la falta de predisposición de ambos lados para este duelo clave previo al Mundial con 80 días de antelación, y lamentaron que no se juegue contra un rival de jerarquía como España.
Argentina había objetado Madrid y el 17 de marzo inicialmente, generando contrapropuestas sin éxito.