La tormenta de arena azotó ayer Gaza, destruyendo refugios improvisados y sepultando pertenencias esenciales de miles de palestinos desplazados por meses de conflicto.
Familias en campamentos temporales quedaron vulnerables a la intemperie, con colchones, mantas y suministros básicos cubiertos de arena, mientras baños improvisados se derrumbaron bajo los fuertes vientos en Yanjuni y la ciudad de Gaza.
La zona, ya destruida por la guerra, enfrenta una crisis humanitaria terrible que requerirá años de reconstrucción, pese al alto el fuego de octubre que ha sido dudoso con brotes de violencia regulares.
La población lucha por asegurar hogares improvisados en medio de esta nueva catástrofe natural que agrava la tragedia cotidiana.