Teresa Cócaro, nutricionista, reveló que entre el 57% y el 67% de los niños argentinos presentan bajo rendimiento intelectual debido a la pandemia de obesidad, abuso de pantallas, mal dormir y alto consumo de ultraprocesados con azúcar, grasas y sodio. Explicó que un cerebro infantil bien alimentado piensa mejor, aprende más y se relaciona óptimamente con el entorno, pero la mala dieta genera baja concentración, problemas de aprendizaje y conductuales.
La experta aclaró que no se trata de eliminar todo placer, sino de priorizar hábitos saludables la mayor parte del tiempo, permitiendo ocasionalmente helados o golosinas en cumpleaños. Enfatizó bajar el azúcar, grasa y sodio para no inflamar la microbiota intestinal, que produce el 70% de la inmunidad y afecta el rendimiento cognitivo-conductual, especialmente entre los 6 y 12 años.
Cócaro recomendó compras simples con cinco grupos: frutas y verduras de colores (verdes con hierro, rojos con vitaminas C y A), semillas y fuentes de omega-3 como palta, pescado, atún, aceitunas y huevos. Propuso platos como palta untada en pan integral con huevo, ensaladas con atún y semillas, o viandas con tomate cherry, aceitunas y queso para snacks saludables en vez de alfajores.
Insistió en que la educación nutricional parte de los padres como ejemplo por repetición: si ellos comen sano y beben agua, los niños lo imitan. Sugirió políticas públicas en colegios para reducir quioscos y promover alimentación, armar menús semanales dedicando una hora los fines de semana, y negociar golosinas en viandas priorizando frutas fáciles de transportar como banana o manzana.