Serafina Medina sufría fuertes dolores por grandes cálculos en la vesícula biliar que la impedían moverse y comer frito, diagnosticados hace un año en Bolivia y Argentina, pero evitó la operación.
Tras alejarse de la iglesia por dos años y enfermarse, el Pastor León la visitó en casa, oró con su esposo y la reconcilió con Dios. Subió al monte en un propósito de oración y sintió alivio inmediato.
Desde entonces no siente dolor, come normal y se siente libre y tranquila. Agradece el milagro de Dios en su vida y familia, probando que Jesús sana sin intervención humana.
El testimonio muestra cómo la fe transforma situaciones difíciles, expulsando piedras y restaurando salud completa.