La finalísima entre Argentina y España se canceló sin acuerdo en fecha ni sede, pese a propuestas como el Santiago Bernabéu con 50% de público para cada selección, ida y vuelta post-Mundial o sedes neutrales como Roma. La UEFA acusó a la AFA de poner impedimentos, mientras el comunicado de AFA afirmó que aceptó el Bernabéu pero chocaron fechas: España proponía el 27 de marzo y AFA el 31 por agenda con Egipto.
Lionel Scaloni expresó abiertamente que no lo convencía jugar el partido a 70 días del Mundial, en una fecha antipática. En vivo, el periodista español Rubén Cañizares del diario ABC insistió que España siempre quiso el duelo como termómetro pre-Mundial pese a lesiones graves en Carvajal, Rodri y otros titulares, y culpó a Argentina de falta de ganas, desmintiendo que España rechazara el partido.
Cañizares explicó que España rechazó el 31 por ser martes, tres días antes de una jornada clave de Liga (Atlético-Barcelona, Mallorca-Real Madrid) y cuartos de Champions con clubes como Real Madrid, Barcelona y Atlético, que resistirían ceder jugadores. España ya tenía plan B con Serbia para el 30, ya que ambos se quedaron sin rivales del festival en Qatar, pero no hay reemplazo para Argentina.
El panel argentino defendió a Scaloni y Claudio Tapia, criticando la propuesta del Bernabéu como no neutral, hecha sin consultar a AFA ni Conmebol vía filtraciones mediáticas, no comunicados oficiales. Cañizares admitió falta de neutralidad pero cuestionó chicanas de Tapia como jugar en el Monumental con concierto, y pidió soluciones serias de Argentina.