Pepe Cibrián, actor, director y dramaturgo, cuenta en Imperdibles cómo sus padres José Cibrián y Ana María Campoy fueron pioneros de Canal 7 en 1953 y cómo desde niño jugaba a faraones dirigiendo a sus amigos como un director de teatro.
Recuerda el origen de la expresión 'merda' por el estiércol de caballos frente a teatros llenos y evoca cómo Tito Lectoure y Ernestina Lectoure del Luna Park le permitieron montar Drácula, un musical que parió sin guion y que revolucionó el teatro musical argentino, generando escuelas y talento masivo.
Explica que la vocación lo eligió a él, nacido casi en el Teatro Colón de Bogotá, prefiriendo el vértigo del teatro sobre cine y TV, y detalla las raíces catalanas de su madre, que vivió en pobreza en Barcelona comiendo cuero de tocino hervido durante la guerra, y cómo viajó solo por él a ver Drácula allí.
Sus padres, actores pobres, trabajaron cuatro años en teatro por necesidad, y él siente que el teatro fue su vida inevitable, sembrando en él esa semilla a través de sacrificios.