El Papa León XIV continúa su comentario al Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma sobre la curación del ciego de nacimiento. Explica que todos los humanos son ciegos de nacimiento y que Dios se hizo carne en Jesús para dar luz al barro de la humanidad, permitiendo ver a Dios, a los demás y a uno mismo en verdad.
Critica la idea difundida de que la fe es un salto en la oscuridad o renuncia a la razón, y afirma que el contacto con Cristo abre los ojos. Llama a vivir un cristianismo de ojos abiertos, mirando con los ojos de Jesús especialmente a los sufrimientos ajenos y heridas del mundo.
Ante preguntas del corazón humano y situaciones de injusticia y violencia, urge una fe despierta, atenta y profética que lleve la luz del Evangelio mediante compromiso de paz, justicia y solidaridad. Pide a la Virgen María interceder para abrir los ojos del corazón y dar testimonio de Cristo.
Reza el Ángelus en latín. Luego, eleva intenciones por el Medio Oriente, donde la guerra causa miles de muertos y desplazados; expresa cercanía a víctimas y preocupación por Líbano. Pide cese al fuego, diálogo y soluciones duraderas al conflicto.
El presentador agradece y despide, invitando a la próxima emisión.