El Papa reiteró en el Angelus su llamado a silenciar las armas y buscar el diálogo en Medio Oriente, condenando con profundo dolor las atrocidades de la guerra que causaron la muerte de miles de inocentes y ataques a escuelas, hospitales y centros habitados en la región.
Sergio Rubín destaca que el Pontífice menciona específicamente la preocupación por Líbano, donde la población civil sufre bombardeos, como el que mató a más de un centenar de niñas en una escuela en Irán y heridos en barrios pacíficos.
Rubín relata la muerte esta semana de un párroco maronita en el sur de Líbano durante bombardeos israelíes contra Hezbollah: el clérigo, que había celebrado la declaración de ilegalidad de grupos armados no estatales y condenado al terrorismo, auxiliaba a un feligrés herido cuando un nuevo ataque lo mató mortalmente en el hospital.
El analista enfatiza que esto ilustra los efectos inevitables de la guerra contra regímenes como el iraní teocrático y criminal, promotor de terrorismo, rechazando ideas de soluciones rápidas o ataques quirúrgicos perfectos.