El periodista Nelson Castro ingresó con cuidado a la zona comercial del sur de Tel Aviv donde cayó una bomba racimo de un misil iraní interceptado, mostrando en vivo el cráter en medio de la calle, vidrios destrozados, persianas revienta das y daños en locales y viviendas de clase media-baja. El ejército israelí y la policía vallaron el área tras rastrillarla en busca de fragmentos explosivos que actúan como minas antipersonales.
Castro y su camarógrafo Diego Spairani avanzaron hasta 25 metros del cráter, similar al visto ayer, mientras autoridades retiraban tachos de basura para vallarlo y voluntarios aún no llegaban para limpiar. Un video impactante capturó el momento del impacto: la bomba aterrizó en diagonal, creó el cráter, rompió vidrieras y persianas, y una persona sobrevivió de casualidad por metros en la esquina.
De repente sonó una alarma antiaérea, obligando a todos, incluido el equipo de TN, a refugiarse en el subsuelo de un supermercadito cercano, perdiendo la señal de video. En paralelo, imágenes de agencia mostraron otro ataque con autos incendiados en zona residencial.
Las bombas racimo están prohibidas por normativas internacionales de guerra, pero Rusia, Ucrania e Irán las usan; en Israel, se dispersan tras intercepciones aéreas para maximizar daños civiles en áreas sin objetivos militares. El Muro de los Lamentos en Jerusalén se desalojó por completo ante un ataque cercano, con todos refugiados.