Monseñor Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, preside la Santa Misa desde la Catedral Metropolitana. La celebración invita a los fieles a pasar de las tinieblas del mal a la luz de Cristo, abriendo el corazón para curar la ceguera interior y unirse por radio, TV y redes a quienes no pueden asistir por enfermedad, edad o detención.
En el acto penitencial, se reconoce el arrepentimiento y la misericordia de Jesús, que llevó los pecados a la cruz y resucitó para la justificación. La oración colecta pide disposición para las fiestas pascuales con fe viva.
La primera lectura del Libro de Samuel relata cómo Dios elige a David como rey, ungido por Samuel, rechazando apariencias y mirando el corazón. Dios ve más allá de lo externo.
El salmo responde con 'El Señor es mi pastor, nada me falta', evocando descanso, guía y confianza incluso en valles oscuros. La segunda lectura de San Pablo a los Efesios urge vivir como hijos de la luz, discerniendo lo que agrada al Señor y exponiendo obras de tinieblas.
El Evangelio según San Juan inicia con Jesús curando a un ciego de nacimiento, haciendo barro con saliva y enviándolo a la piscina de Siloé.