Fundación Vida Silvestre Argentina y Fundación Ambiente y Medio presentan Biodiversidad Argentina, destacando al jacarandá como árbol mediano de 10-15 metros, copa amplia y tronco grisáceo rugoso.
Sus hojas doblemente pinadas tienen apariencia plumosa, y entre octubre y noviembre cubre su copa con flores tubulares violetas en racimos, tapizando calles porteñas, rosarinas y más con pétalos.
Nativo de Salta, Jujuy, Yungas, sur de Bolivia y Paraguay, crece en selvas montañosas con humedad y luz. Introducido en Buenos Aires por paisajista Carlos Thays a fines del siglo XIX para embellecer espacios públicos.
Ofrece sombra, alimento y refugio a insectos, aves y mamíferos; atrae abejas nativas y regula temperatura urbana. Su madera es dura y resistente, nombre indígena latinizado como Jacaranda mimosifolia.
Invitan a enviar mensajes sobre especies favoritas para próximos segmentos.