La Santa Misa avanza a la Liturgia Eucarística con la preparación de los dones. Monseñor García Cuerva invita a los hermanos a recar por el sacrificio agradable a Dios Padre, presentando el pan y el vino para alabanza de su nombre, bien de la Iglesia y salvación eterna.
Se elevan los dones con alegría al Señor para celebrarlos con fidelidad y ofrecerlos por la redención del mundo. El sacerdote saluda y eleva el corazón dando gracias al Señor, afirmando que es justo y necesario dar gracias siempre.
En el prefacio, se recuerda cómo Cristo llevó luz a los que caminaban en tinieblas y renació a los pecadores en hijos por el bautismo. El cielo y la tierra adoran al Padre con los ángeles entonando un canto nuevo. Se pide santificar los dones en cuerpo y sangre de Cristo.
Se narra la Última Cena: Jesús tomó pan, lo partió diciendo "tomen y coman, esto es mi cuerpo"; tomó el cáliz después de la cena, lo dio diciendo...