La inflación núcleo de febrero alcanzó el 3,1%, acelerándose desde el 2,2% de enero y superando expectativas pese a una deflación del 1,3% en precios estacionales. Este indicador, que excluye tarifas reguladas y estacionales, refleja presiones subyacentes más fuertes en bienes como carne y pollo, con subas del 8 al 10% en cortes principales y más del 10% en pollo, un sustituto más barato.
Otros rubros como prendas de vestir y calzado registraron 0% de variación, en medio de crisis textil por importaciones chinas. El dato general del 2,9% deja al gobierno en una encrucijada: no puede relajar la política monetaria para reactivar la economía, manteniendo tasas altas y crédito escaso, con salarios rezagados frente a la inflación.
El analista advierte que con este nivel, se complica la meta de bajar la inflación a cero en agosto y la monetización de la economía vía dólares del colchón. En marzo, consultoras prevén otro 3%, con tarifas, combustibles y educación en contra, salvo posible estabilización de carne.
Para reactivar sectores como la construcción, con 100.000 empleos menos, se necesitan salarios por sobre inflación y retorno del crédito, algo bloqueado por la restrictiva política actual que prioriza controlar precios.