Hezbollah intensifica ataques con 200 misiles en un solo día desde el sur y centro del Líbano contra el norte de Israel, generando 3.000 evacuados en la frontera y manteniendo a la población en vilo sin poder dormir ni retomar actividades normales. El corresponsal Mariano reporta que Israel controla cinco puntos clave en territorio libanés para crear un buffer de seguridad, pero el fuego es permanente y los sistemas de defensa están exhaustos.
Israel desmiente categóricamente rumores de quedarse sin proyectiles interceptores, afirmando que todo está calculado según su estrategia, mientras decide terminar con la presencia de la organización terrorista Hezbollah en el Líbano. Analistas destacan que Irán opera bajo el lema de "morir matando", haciendo la guerra lo más costosa posible contra Estados Unidos e Israel, cuya capacidad de lanzamiento iraní se redujo entre el 75% y 90%.
La población israelí muestra agotamiento tras 16 días de guerra, con rutinas alteradas como la escolaridad y el trabajo, pero acompaña las directrices del comando de retaguardia. Muchos israelíes varados en el exterior regresan para voluntarizarse o retomar la vida cotidiana, mientras hay ruido político en ciudades del sur y dificultades para cuidadores de niños y mayores. En Tel Aviv prevalece la normalidad relativa con comercios abiertos bajo restricciones, como no exceder 50 personas sin refugio cercano.
Hoy impactaron restos de un misil en el sur de Tel Aviv, causando daños, y las sirenas suenan aleatoriamente por ataques combinados de Irán y Hezbollah. Mariano advierte que una alerta máxima podría ocurrir en cualquier momento, obligando a refugiarse en espacios protegidos según notificaciones zonales de las Fuerzas de Defensa de Israel.