El gobernador de Nebraska declaró el estado de emergencia debido a incendios forestales devastadores que han consumido más de 180.000 hectáreas. Las llamas afectan principalmente los condados de Morris y Lincoln.
El fuego avanza sin control, obligando a evacuaciones masivas en comunidades rurales. Imágenes aéreas muestran columnas de humo densas que complican los sobrevuelos de helicópteros oficiales.
Las autoridades luchan por controlar el incendio con equipos en tierra y aire, en un fenómeno que complica la visibilidad y el combate.