Samira Subman, iraní radicada en Argentina, reveló que el 70% de la población de su país apoya los ataques de Estados Unidos e Israel, ya que converge con su deseo de librarse del régimen islámico, mientras solo un 30% máximo respalda al gobierno o duda de las acciones bélicas. Explicó que el 10-15% leal al régimen controla los medios públicos e internet, reflejando solo sus voces al exterior, y que la mayoría está desconectada, sufriendo estrés post-represión interna que dejó entre 10.000 y 30.000 muertos.
Analistas como Guido Feld, Juan, Tomás y el nuevo invitado Rubén Guillemí dudan de la victoria rápida de Estados Unidos en esta guerra, pese a las declaraciones de Donald Trump sobre una inminente triunfo en la operación "Furia Épica". Compararon la situación con Ucrania-Rusia o Vietnam, donde el poderío militar no basta: Irán resiste con nacionalismo persa, ataques caóticos a monarquías árabes para elevar precios del petróleo, bombas racimo fuera de tratados internacionales y estrategias para aumentar costos a EE.UU. vía opinión pública doméstica y elecciones de medio término.
Rubén Guillemí destacó la guerra económica de Irán, aliándose enemigos y afectando plantas desalinizadoras en el Golfo Pérsico, mientras EE.UU. evita objetivos totales como todo el petróleo para no perder peso global y negocia paralelamente. Se mencionó posible uso de kurdos como proxy para ofensiva terrestre sin tropas yankis, pero riesgoso por tensiones étnicas (60% persas, azeríes, kurdos) y reacción de Turquía, complicando la región ya inestable.
Juan aplicó la fórmula poder = capacidad x voluntad, criticando subestimación de la resiliencia iraní y falta de planes alternativos, similar a Venezuela o Cuba. Tomás enfatizó la política del caos de Irán para presionar vía petróleo y debilitar el escudo de hierro israelí, considerando las midterms de Trump en noviembre y el Mundial en junio. Samira detalló desconexión familiar total, con padre y hermano en Irán, tras muerte reciente de su madre, y minorías étnicas en su sangre.
El panel subrayó objetivos poco claros de EE.UU., contexto global contra China y negociación con Xi Jinping, recordando que bombardeos solos no bastan y podrían requerir tropas terrestres antes de elecciones, en un conflicto que humanamente afecta a civiles entre "dos elefantes".