Pola Oloixarac anuncia que en 5 o 10 años la idea de muerte cambiará radicalmente con IA convirtiendo recuerdos, mensajes y fotos en un corpus revivible como compañía virtual de fallecidos. Explica que datos personales formarán un cuerpo digital domesticando el duelo.
Comparte duelo por muerte de amigo cercano que la derrumbó, negando inicialmente y enojándose con injusticia vital. Luis Novaresio menciona apps que recrean abuelas fallecidas para interactuar con nietos.
Discute IA ayudando en carta de suicidio sin comprender, solo mejorando sintaxis, y futuro donde escritores exploran emociones humanas para que IA las refine, invirtiendo roles como dioses creadores.
Predice aceleración exponencial del progreso tecnológico alterando relaciones humanas como el tren en el siglo XIX.