Lucas Kaufman, desde Dubái, informa que la ciudad experimenta una situación atípica por ataques con drones al centro financiero cerca del Burj Khalifa, aunque hoy está más tranquila que los días previos. Los impactos afectan la economía, pilar fundamental de la región.
El turismo y la logística son los sectores más golpeados: los centros turísticos como Dubái Marina están parcialmente vacíos, con más vuelos de salida que de llegada, impactando la industria hotelera.
Empresas obligan vacaciones o reducen sueldos para evitar despidos, similar a la pandemia, sin panorama claro sobre la duración. Los ataques, inicialmente contra objetivos estadounidenses, ahora afectan a la sociedad civil, pero han disminuido y el gobierno derriba el 98% con efectividad.
Los residentes se sienten protegidos por las fuerzas emiratíes, aunque alarmas generan tensión; la vida es normal en un 90%, con trabajo remoto en el 10% restante. La percepción externa exagera el caos real.
En deportes, se suspendió el GP de F1 en Bahrein y la final Argentina-España, que iba a mostrar a Messi; el fútbol local sigue, pero otros deportes ven baja concurrencia.