Investigadores de la Universidad de Granada en España desarrollaron una córnea artificial a partir de escamas de peces comunes como la carpa, disponible en mercados, como alternativa económica a trasplantes para enfermedades oculares graves.
La córnea, capa transparente frontal del ojo difícil de reparar por falta de vasos sanguíneos y regeneración limitada, se crió con escamas altamente biocompatibles, transparentes y resistentes.
Los implantes mostraron buenos resultados en laboratorio y animales, y su origen pesquero es accesible, económico y beneficia la industria local.
Las enfermedades corneales graves suelen requerir trasplantes limitados por donantes y listas de espera.