Una bomba racimos cayó en el sur de Tel Aviv hace una hora tras la intercepción de un misil, obligando al ejército israelí a rastrillar la zona en busca de fragmentos explosivos que actúan como minas antipersonales. El impacto generó vidrios rotos, ventanas arrancadas y onda expansiva en un área comercial vallada.
Nelson Castro reporta desde el lugar donde personal especializado en antiexplosivos, policía y un dron inspeccionan el sitio en una ochava con comercios y viviendas. No se reportan heridos por ahora, pese al horario de alta actividad dominical equivalente a un lunes laboral.
Fue el cuarto ataque con alarma desde la una de la mañana, en plena acción comercial; el vehículo amarillo detecta explosivos mientras efectivos evalúan daños en edificios. La gente permanece en balcones o se retira, y la zona queda acordonada para evaluación completa.
Los fragmentos de las bombas racimos se dispersan al impacto, convirtiéndose en peligro letal; el ejército asegura el perímetro con inmediatez ante la reciente caída del proyectil.