Las autoridades estadounidenses incrementaron los controles de seguridad para los premios Oscar ante temores de un ataque iraní. En el marco de la edición número 98 de los galardones, se implementaron estrategias para proteger a estrellas, participantes y público, incluyendo agentes encubiertos, policía de Los Ángeles, FBI y francotiradores en puntos clave.
El gobernador de California, Gavin Newsom, afirmó que no hay amenaza inminente pero se mantienen preparados. Un memo filtrado del FBI generó preocupación, aunque personal del agencia aclaró que no era información verificada. El productor ejecutivo Rolf Kapur aseguró que el show transcurrirá sin problemas y que todos se sentirán seguros.
Medidas inéditas incluyen sugerir a invitados caminar en zig-zag por la alfombra roja. Se estableció un cordón de una milla alrededor del Teatro Dolby. Panelistas compararon con el Mundial de Fútbol y destacaron la tensión en la ceremonia.