Ángela, profesora de yoga de 62 años, lleva a Leiva Joyas una pulsera de oro de los años 40 con brillantes en las cabezas de serpientes para venderla. Heredó las piezas de familia, que causaban problemas, y prefiere transformarlas en recursos útiles.
Necesita el dinero para equipar su centro de yoga en Balvanera para adultos mayores con problemas físicos y viajar a la India. El tasador destaca el diseño de época y la calidad de las piezas.
Tras la tasación, Ángela elige transferencia bancaria y se emociona porque el valor le permite concretar gran parte de su sueño. Recibe el dinero inmediatamente para llevarlo a casa.
Leiva Joyas se presenta como la joyería más prestigiosa con 50 años de experiencia en valorar objetos familiares, ayudando a personas en Buenos Aires y provincias.