Luciana Martínez, ex participante de Gran Hermano, y su representante Cristian quedaron detenidos acusados de robo agravado por un turista estadounidense de 40 años en el Hotel Smart de Palermo, pero ellos contradenuncian por abuso sexual, privación de libertad y agresión. El turista alegó despertar drogado a la 1 de la tarde sin ropa, documentos ni pertenencias, que supuestamente aparecieron en la casa de Luciana, aunque el abogado niega esto y afirma que todo estaba en una mochila en recepción llena de droga.
Según la versión de la defensa, los tres se conocieron en un boliche, el turista los invitó a su habitación del hotel a tomar algo, se puso agresivo bajo efectos de tuxi, agredió a Cristian echándolo con la mochila, y luego abusó de Luciana reteniendo su libertad hasta que ella pidió un Uber desde el teléfono del turista a las 10 de la mañana. Cristian regresó después de ir a su departamento cercano en Córdoba y Billingwood, alertó a recepción, pero terminaron detenidos sin declarar aún en indagatoria programada para mañana.
El doctor Romero, abogado defensor, exige revisión médica al turista para desmentir que estuviera drogado, restricción de salida del país porque planeaba volver a Estados Unidos, e inmediata excarcelación por inconsistencias como el Uber pedido por el propio turista. El panel cuestiona por qué Cristian no denunció la agresión inmediatamente al conserje ni se llevó a Luciana, destacando lo ambiguo de tres personas yendo a una habitación de hotel y la falta de denuncia previa a llamar al estudio jurídico.
Luciana y Cristian, conocidos del estudio desde hace tiempo y sin necesidad económica para robar —él es chef en Palermo con buen sueldo, ella alquila departamento de mil dólares—, niegan toda droga o robo. La periodista Selmira Polaco reportó en vivo desde el hotel, y persisten dudas sobre el pasaporte, reloj digital defectuoso y pertenencias en recepción.
La discusión en el programa resalta la gravedad del caso, la necesidad de cruce de comunicaciones y que el turista no salga, mientras la defensa insiste en interrogarlo y probar las mentiras del denunciante.