Los vecinos de La Madrid, en Tucumán, idearon un sistema ingenioso con sogas atadas a los techos para elevar camas, colchones, televisores y muebles ante las recurrentes inundaciones que ya van por la quinta vez, salvando lo poco que tienen después de perder todo en eventos anteriores como el de 2017, mientras regresan a casas embarradas por 150-200 mm de lluvia en 48 horas.
La ruta 157 actúa como barrera impidiendo el escurrimiento natural del agua del río Marapa, dejando cráteres y cortes que aíslan la zona, intransitable desde Monteagudo hacia Córdoba, con paliativos precarios como tubos que no resistirían otra crecida, y complicaciones en rutas 38 y a los valles por derrumbes.
La ayuda solidaria llega desorganizada: montañas de ropa y zapatillas en la plaza, vecinos se llevan solo lo necesario sin un centro de distribución ni presencia del delegado comunal, que fue visto cocinando en un campamento, mientras se espera un tren solidario desde Retiro sin claro quién repartirá.
Ahora llueve nuevamente en San Miguel de Tucumán, con calles convirtiéndose en ríos y suelos saturados, aumentando el temor tras la tragedia reciente, en una provincia donde el tiempo genera caos constante.
Periodistas como Paula Berni y José Inesta recorren la zona mostrando el ingenio argentino para sobrevivir, pero destacan la resignación: ya no esperan obras, solo salvan bienes con sogas.