El Templo de Philae, situado a orillas de un lago precioso, ofrece una panorámica única con brisa y celeste del agua que lo distingue de otros templos visitados en el crucero por el Nilo.
Este sitio resulta crucial porque fue el último templo donde los antiguos egipcios realizaron sus oraciones antes de que los cristianos lo cerraran definitivamente alrededor del año 345 después de Cristo. Las figuras egipcias fueron destruidas o machacadas, se incrustaron cruces en las fachadas y se instaló un altar, convirtiéndolo en iglesia cristiana.
El templo no está en su ubicación original ya que fue trasladado en bloques en 1970 por la construcción de la represa de Aswan, que creó el lago Nasser y amenazaba su conservación. Además, las columnas muestran marcas de agua por haber estado sumergido previamente.
En sus fachadas aparecen inscripciones de la campaña francesa de Napoleón en 1780, sumando capas históricas a este emblemático lugar conocido como la Perla del Nilo.