En el monumento del Combate de San Lorenzo, nueve prismas de concreto representan orígenes de los granaderos como Francia, Uruguay, Chile y provincias argentinas como Corrientes, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba, San Luis y Buenos Aires, cada uno con placa de bronce coronada por granada.
Los 16 mástiles simbolizan las muertes heroicas y terminan en moarra, aludiendo a lanzas de lanceros. El sitio en San Francisco Lorenzo recuerda el primer combate dirigido por José de San Martín contra realistas el 3 de febrero de 1813, con alas estilizadas de cemento evocando la formación de batalla.
Un Cristo blanco gigante recuerda la fe de los combatientes y religiosos que atendieron heridos. San Martín escribió el parte de batalla bajo un pino de más de 200 años aún conservado, relatando la victoria sobre 250 enemigos que desembarcaron a las 5:30 de la mañana.
Los granaderos descansaron en el convento San Carlos Borromeo, donde se preserva el catre del general. A las 5 de la madrugada, San Martín observó desde la espadaña las siete naves españolas y ordenó ataque en dos alas, izquierda bajo su mando y derecha por capitán Justo Germán Bermúdez, herido en la pierna.
El pequeño cementerio guarda restos de granaderos caídos. El parte concluye pronosticando fin de invasiones, y de allí San Martín partió a reemplazar a Manuel Belgrano rumbo a los Andes.