Rafael, vecino de Madrid en el sur de Tucumán, relató la devastación de la peor inundación de las últimas cinco que ha sufrido la zona a la vera de la ruta 157. El agua arrastró todo como un remolino, dejando barro por todas partes y destruyendo heladeras, freezers y muebles en su casa, donde no ha tocado nada para mostrar la magnitud del desastre.
Los vecinos comenzaron a desarmar los campamentos improvisados tras cinco días varados, con ayuda del Gobierno provincial que envió colaboradores para la limpieza. Rafael, empleado municipal, destacó que nadie trabaja porque el pueblo quedó paralizado, pero elogió la comprensión del delegado comunal.
Criticó el diseño actual de la ruta 157, elevada con solo tres puentes en lugar de los once originales, lo que actúa como dique y retiene el agua en Madrid. Propuso una solución simple y barata: agregar más puentes grandes para drenar el agua, rechazando obras millonarias innecesarias y exigiendo que ingenieros escuchen a los locales que conocen el río.
Rafael resaltó la solidaridad única del pueblo de Madrid, donde todos se ayudan mutuamente, y agradeció la llegada de voluntarios de Concepción, Aguilares y toda Tucumán con agua, café y comida hasta las dos de la mañana. A pesar de perder sus dos cocinas, insiste en recibir ayuda para no herir a los donantes.
Orgulloso de sus hijos licenciados en nutrición, higiene y profesora, Rafael vende empanadas y locro para costear estudios y afirma que no dejará su pueblo querido. La conductora Carola Suárez y el equipo quedaron emocionados por su mensaje de esperanza y unión en medio del drama.