Un policía de Quilmes disparó contra dos jóvenes que circulaban en moto y mató a uno de ellos. El agente argumentó en su defensa que los chicos intentaban robarle, pero las víctimas solo llevaban botines de fútbol porque iban a jugar un partido.
El incidente se suma a casos de gatillo fácil en la zona. Los jóvenes no portaban armas ni elementos para robo, según las pertenencias encontradas.