Aarón, el mejor amigo de Juan Cruz Leal, relató en el velorio cómo el joven de 21 años era un pibazo trabajador y estudiante ejemplar antes de ser asesinado por un policía de civil que disparó sin identificarse ni seguir protocolo. Los dos amigos compartieron toda la vida desde la primaria y secundaria en Ituzaingó, y Cecilia Leal, la madre, siempre los cuidó como a hijos. Juan Cruz estudiaba Ingeniería en la Universidad de Morón, inglés por exigencia materna, trabajaba en el gimnasio de su padre y era inquieto, queriendo ser todo en la vida.
Aarón contó anécdotas conmovedoras, como el último contacto por WhatsApp donde bromeaban, y la última vez que lo vio en persona el 1 de enero, cuando Juan Cruz lo rescató de una crisis emocional con abrazos y chistes. Todos los testigos, incluyendo al herido Daniel Esteban Godoy, coinciden en que Juan Cruz era un amigo de fierro, hijo único bien criado, antítesis de los jóvenes ni nini.
Ante la pregunta por justicia, Aarón cree en la divina por encima de la terrenal: exige que el policía cumpla la condena máxima, se arrepienta y, sorprendentemente, lo perdona personalmente "que sepa que yo lo perdono", deseando que ayude a otros como redención. El periodista, con 35 años de experiencia, calificó el hecho como una barbaridad y homicidio a sangre fría.
En estudio, los conductores defendieron su cobertura emotiva contra críticas de carroñeros y opinólogos, destacando la dificultad de entrevistar dolientes y la importancia de visibilizar para evitar calumnias al víctima. Mostraron reconstrucción gráfica del recorrido de la muerte: las motos a igual velocidad, el policía con su pareja adelante, los pibes evadiendo loma de burro por la cuneta cuando ocurrió el ataque.