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Padres de Marcela Iglesias relatan 30 años de lucha por justicia

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: crítico (-60)

Marcela Iglesias, de seis años, murió en 1996 cuando una escultura de 300 kilos cayó sobre su espalda en el Paseo de la Infanta, cerca de los Arcos del Sol en Avenida Libertador. La niña participaba de un paseo escolar el día de un feriado, mientras esperaba en un pelotero junto a otras dos nenas de cinco años. La estructura, mal instalada en un suelo vibrado por el tren del Ferrocarril San Martín y sin habilitación, causó la tragedia en un circuito gastronómico.

Los padres, Nora y Eduardo Iglesias, contaron su interminable lucha judicial contra la impunidad. Denunciaron el ensañamiento de la justicia: una ley acortó los tiempos de prescripción, liberando a los presos, y la jueza Susana Noceti de Anchele les dijo groseramente que "la muerte de su hija ya fue, ahora estamos en otra cosa". Recusaron a la jueza, pero en casación perdieron por 2 a 1, con solo el juez Horno a favor.

En la Corte Suprema, con siete jueces, sufrieron seis votos en contra y uno a favor del presidente. Raùl Zaffaroni inició los votos negativos, seguido por Argibay, Jaiton de Nolasco, Fait y Maquera. Aplicaron el artìculo 280 del Cãdigo, declarando la muerte de Marcela "insustancial y carente de trascendencia".

Apelaron a la Comisiãn Interamericana de Derechos Humanos en Washington, que revisã casos para la Corte. Recordaron a Marcela como extremadamente cariñosa, inteligente y bailarina. La familia recibe aplausos por su lucha incansable.