El nuevo Nissan Kicks de segunda generación, SUV compacto del segmento B producido en Brasil, destaca por su diseño moderno con parrilla LED de tres líneas, proyectores principales, pintura bicolor en la versión Exclusive y ruedas de 19 pulgadas, aunque estas últimas generan vibraciones por su perfil bajo.
El motor 1.0 turbo entrega 120 caballos y resulta más eficiente que el 1.6 anterior, pero el peso de 1.360 kilos con tanque lleno lo hace lento: acelera de 0 a 100 km/h en 12,4 segundos (vs 11,4 del anterior) y alcanza 175 km/h en 400 metros. La frenada desde 100 km/h se detiene en 40,8 metros con cuatro discos, y los consumos son buenos en ruta pero altos en ciudad.
Ofrece buen comportamiento dinámico con suspensión McPherson delantera y eje torsional trasero, dirección precisa y ESP (BSC), aunque este último necesita ajuste ya que provoca subviraje en eslalon a 70 km/h y esquive de emergencia. En caminos irregulares, la suspensión blanda choca con neumáticos duros, transmitiendo vibraciones y ruidos.
El interior mejora notablemente con materiales revestidos en cuero ecológico, doble pantalla horizontal con gráfica impecable, multimedia rápida con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, USB-C y cargador inductivo. La posición de manejo es algo alta, la botonera de cambios confusa, y el espacio trasero es justo en ancho. Cuenta con audio de 10 parlantes premium, baúl de 470 litros con doble piso y auxilio temporal.
Obtuvo 5 estrellas en crash test gracias a su estructura y equipamiento como ProPilot (asistente de carril, cambio de carril, crucero adaptativo que frena y arranca), cámara 360, sensor de punto ciego y freno autónomo. La versión Exclusive es carísima, superando precios del segmento aunque comparable al Volkswagen T-Cross.