El programa mostró el cierre emotivo de una actuación folklórica ambientada en una bonita noche salteña, con comentarios llenos de admiración y alegría.
Se escuchó la exclamación "¡Qué bonito, compañero!", junto a frases poéticas como percibir el esfuerzo por alcanzar honores militares y un deseo personal incompleto en el momento.
La emoción culminó con la expresión repetida "Siento que repita un bombo de huevo y se me alegra el corazón", capturando el impacto alegre del ritmo folklórico en los presentes.