Sougan Hezandadeh, abogada de doble nacionalidad iraní-ecuatoriana, denunció la persecución del régimen iraní contra las mujeres por su activismo en defensa de los derechos femeninos. Nacida en Ecuador, desde niña experimentó la discriminación en Irán, donde las mujeres deben usar velo bajo amenaza de sanciones penales, lo que la impulsó a activarse a los 13 años por los derechos de 47 millones de mujeres tratadas como ciudadanas de segunda categoría. El régimen la acusa del delito de "corrupción sobre la tierra", inventado para perseguir opositores, y le ha amenazado con la pena de muerte.
Miembros de la embajada iraní en Ecuador la persiguieron, estacionaron carros frente a su casa y la acusaron formalmente ante el Congreso ecuatoriano de ser espía de la monarquía, lo que le impide regresar a Irán junto a su familia, con quien perdió contacto por la situación.
Hezandadeh ejemplificó las restricciones: una niña de 8 años y 9 meses puede ser sancionada penalmente por no usar velo; las mujeres reciben la mitad de herencia que los hombres; no pueden viajar sin permiso de un varón (padre, hermano o esposo); la edad legal de matrimonio es 13 años, reducible con autorización paterna; el adulterio para mujeres conlleva pena de muerte, no para hombres; no obtienen tutela de hijos ni divorcio unilateral; y la homosexualidad se castiga con muerte.
Aunque los matrimonios arreglados disminuyeron, persisten dada la baja edad legal, y las mujeres enfrentan un sistema que las somete completamente al control masculino.