Una mujer iraní radicada en Ecuador denunció que no puede volver a Irán por pena de muerte al hablar libremente, y que niñas desde los 8 años y 9 meses enfrentan sanciones penales por no usar velo debido a la policía de la moral.
Las mujeres reciben la mitad de herencia solo por su género, necesitan permiso masculino para salir del país, sus vidas y cuerpos muertos valen la mitad en fianzas por homicidio, y su testimonio en tribunales requiere otra mujer para valer.
No obtienen custodia absoluta de hijos más allá de los siete años, y niñas son víctimas de represión: el régimen envenenó y mató a las que protestaron quitándose el velo en 2022, mientras fake news habla de bombas en escuelas que no ocurrieron.
Antes de la Revolución de 1979 bajo Shah Pahlavi, Irán tenía libertades, sin código de vestimenta ni policía moral, con relaciones occidentales; ahora prohíben bailar, perros y ciertas músicas, afectando a todos.
Casos como Mahsa Amini y Armita Geravand generaron protestas, pero hoy faltan adhesiones feministas por ideología antiimperial, pese a la represión sistemática.