El panel muestra una conversación tensa entre Luana y el Niño en Gran Hermano, donde discuten si todo estaba mal entre ellos o siguen jugando.
Luana acusa al Niño de chamullo y mentiras, diciendo que le vendió algo falso, mientras él admite ser chamullero pero la vio linda desde el primer día y no entiende su juego, aunque quiere jugar con ella y no soltarla.
Hablan de confianza, flores repartidas, actitud, y que es un juego donde nadie queda para siempre, con Luana insistiendo en sinceridad total y el Niño dando espacio mental.