Israel lanzó nuevos ataques este viernes contra Sidón, la tercera ciudad más grande de Líbano, causando varias víctimas que los servicios de emergencia evacuaron. Estos bombardeos ocurrieron en medio de la visita del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al país, mientras el ejército israelí responde desde el 2 de marzo a ataques de Hezbollah por el asesinato del líder supremo iraní en Teherán.
El Ministerio de Salud libanés reportó más de 700 fallecidos en ataques israelíes, incluyendo cerca de 100 niños, 62 mujeres y 20 trabajadores sanitarios. Guterres pidió un cese de hostilidades a Hezbollah e Israel, aclarando la necesidad de un alto el fuego para poner fin a la guerra. Israel ordenó evacuaciones en el 14% del territorio libanés, dejando a miles de desplazados sintiéndose abandonados por el gobierno y la ONU.
Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, advirtió al gobierno libanés que Israel desarmará a Hezbollah si Beirut no lo hace. Mientras, el presidente israelí Isaac Herzog visitó la aldea palestina de Zazir en el norte de Israel, dañada por un proyectil iraní que dejó 58 heridos y daños en viviendas. La corresponsal reportó cráteres, coches destrozados y desigualdad en refugios entre poblaciones judías y árabes.
En 14 días de guerra israelí-estadounidense, múltiples impactos de misiles iraníes y Hezbollah causaron daños civiles, destacando la falta de refugios en localidades palestinas como Zazir, donde la mitad de los hogares carece de habitaciones seguras.