Guillermo Franchella contó en Chicas pochocleras las dificultades del rodaje de Playa de Lobos en una isla volcánica de las Canarias. El actor describió vientos fuertes, frío intenso y noches eternas desde las 7 de la tarde hasta las 5 de la mañana, complicadas por la marea y la continuidad de escenas.
Franchella destacó el guión inteligente de estructura teatral con solo dos actores y un decorado, dirigido por Veiga, a quien conoció tras leer el libreto y varios encuentros para confiar en el proyecto. Comparó a su personaje Klaus con Eliseo de El Encargado, pero más oscuro y maquiavélico.
En la charla con Barbie y Fer, el actor reflexionó sobre metáforas de la película como 'cada día es una página en blanco' y 'el corazón es una caja de tesoros', vinculándolas a su vida, paciencia ganada con los años y nostalgia por recuerdos y familia. Celebró el nacimiento de Dante Darín, hijo de Ricardo Darín, y expresó ganas de ser abuelo.
Franchella recomendó la película para ir en familia, la catalogaron como thriller psicológico con comedia, y las conductoras la elogiaron como plan ideal.