El bloqueo del Estrecho de Hormuz por Irán provoca la mayor perturbación en el suministro de petróleo registrada, con países del Golfo reduciendo producción en 10 millones de barriles diarios. La Agencia Internacional de Energía liberó un récord de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, el doble que tras la invasión de Ucrania en 2022.
Explosiones en Dubái y ataques con drones a depósitos en Omán y Arabia Saudita confirman que la infraestructura energética es el blanco principal. Irán amenaza ahora con atacar servicios financieros y tecnológicos de gigantes como Amazon, Google y Microsoft.
El Pentágono reporta costos de más de 11.000 millones de dólares en la primera semana, mientras Donald Trump asegura que la guerra está ganada y la interrupción será temporal. Sin embargo, Estados Unidos no protege buques petroleros en el estrecho y analistas advierten de un daño irreparable a la economía global.
Con 3 millones de desplazados en Irán y bombardeos continuos, el precio del combustible mide la intensidad de un conflicto sin límite claro.