La guerra en Irán interrumpe el flujo de petróleo y gas a través del Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% del consumo mundial, disparando los precios de los combustibles y generando inflación global.
Irán posee una de las mayores reservas probadas de petróleo crudo y gas natural del mundo, por lo que cualquier conflicto lo involucrando eleva automáticamente los costos de gasolina, transporte y producción en los hogares de todo el planeta.
En Latinoamérica, países productores como México, Colombia y Brasil se benefician con mayores ingresos por exportaciones y fortalecimiento de sus monedas, aunque un alza excesiva genera inflación interna. En cambio, importadores como Chile, Argentina y Perú enfrentan costos más altos en combustible, producción y alimentos, agravados por la producción de fertilizantes en Irán.
La crisis provoca fuga de capitales hacia economías estables, devaluación de monedas locales y efectos dominó en construcción y agricultura. La región, con experiencia en shocks como el embargo OPEP de 1973 o la crisis de 2008, ha adoptado medidas como reducción de deuda y reservas internacionales para mitigar vulnerabilidades, aunque sigue dependiente de materias primas.
El segmento invita a opinar sobre cómo fortalecer a Latinoamérica ante estas crisis globales de energía.