La Fiscalía brasileña solicita seis años de prisión para la argentina Agustina Kambourian por injuria racial agravada, en un caso que se juzgará el 24 de marzo en audiencia de instrucción probatoria y juramento ante un juez de primera instancia.
La nueva abogada defensora, doctora Junqueira, explicó que cambió la estrategia legal al reconocer el delito irrefutable captado en un video viral, donde Agustina reaccionó de forma racista ante un gesto obsceno fuera de un bar en Brasil. La defensa anterior negaba las pruebas, pero ahora busca revocar las medidas cautelares para que Agustina pueda volver a Argentina durante el juicio, que podría extenderse más de un día por testigos extranjeros y traducciones.
En Brasil, el racismo no queda impune gracias a una legislación estricta de 2023 bajo el gobierno de Lula, que equiparó la injuria racial al racismo propiamente dicho, con un Poder Judicial independiente que aplica rigor. La Suprema Corte prohibió acuerdos de no persecución penal en estos delitos, y la Fiscalía ya pide reparación financiera, estimada en unos 2.000 dólares por injurias.
Agustina, quien usa tobillera electrónica y está confinada en un departamento, pidió disculpas públicas por su error, reconociendo el daño causado. El caso se convirtió en testigo emblemático para concienciar sobre el racismo, especialmente entre argentinos con "lengua floja", y podría incluir prisión si se declara concurso material de delitos.