El Museo Isaac Fernández Blanco, en el barrio de Retiro de Buenos Aires, alberga presencias fantasmales entre su colección de arte hispanoamericano. Sus sombras ocultan entidades que cobran ruido en el silencio del palacio.
Construido como Palacio Noel por el arquitecto Martín Noel en 1922, el sitio fue lugar de una compañía traficante de esclavos en el siglo XVIII, donde murieron cientos enterrados en la barranca del Río de la Plata. Sus ánimas vagan por el subsuelo del museo.
Carlos Noel, hermano de Martín e intendente, perdió a su hija Soledad de 17 años por tuberculosis. Cerró el Cementerio Disidente y usó sus mármoles para recubrir el palacio, cargándolos de energía espectral. Vecinos reportan fenómenos extraños, experimentados incluso por Herbert Hoover.
La arquitectura invita a leyendas tenebrosas, con el personal confirmando apariciones en el Palacio Noel.