La escalada de bombardeos entre Irán e Israel amenaza el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 25% del petróleo mundial, elevando el precio del barril y generando inflación global que impacta en combustibles y precios en Argentina. El conflicto eterno por temas religiosos, históricos y nucleares se intensifica con ataques de EE.UU. e Israel a centrifugadoras iraníes para frenar su programa nuclear.
Irán retalió matando líderes y empoderando a la Guardia Revolucionaria; su hijo asumió como líder supremo, pero facciones militarizadas amenazan bases de potencias y el suministro venezolano a China.
Expertos explican que cualquier interrupción en los 100 millones de barriles diarios consumidos genera presión alcista en este commodity inelástico, afectando economías lejanas como la argentina con subas en nafta y bienes derivados.
En la era de posverdad, se cuestiona la capacidad nuclear real de Irán, atacada tres veces, similar a Israel que oculta sus ojivas, mientras el fantasma de destrucción masiva subyace.