El líder cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que su gobierno mantiene conversaciones discretas con representantes de Estados Unidos para resolver diferencias bilaterales, en medio de una grave crisis energética y económica en la isla.
Díaz-Canel responsabilizó al embargo estadounidense y a restricciones energéticas por la situación del país, sosteniendo que la culpa no es del gobierno ni de la revolución, sino del bloqueo. Reveló que los contactos están en fase inicial y buscan áreas de cooperación.
Además, confirmó que un equipo del FBI viajará a Cuba para investigar un tiroteo en febrero entre una lancha de Florida y guardacostas cubanos, que dejó cinco muertos. El incidente ocurrió en aguas territoriales cubanas y generó tensiones.
Estas declaraciones contrastan con negativas previas de La Habana sobre contactos con Washington, en un contexto de escasez de combustible que provoca apagones y afecta la economía.