Cuba enfrenta una grave crisis energética que ha desatado protestas callejeras en su octavo día consecutivo, agravada por el bloqueo económico de Estados Unidos que dura más de seis décadas y se ha intensificado recientemente. La población sufre cortes de luz de hasta 12 horas diarias, falta de combustible, problemas para cocinar y generar alimentos, lo que genera una convulsión social profunda.
Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos han iniciado conversaciones para resolver estos conflictos bilaterales históricos y paliar la escasez, que también afecta la capacidad hotelera y el turismo del país. El presidente Díaz-Canel admitió que los problemas internos son tremendos, con tres meses sin entrada de barcos de petróleo.
Las manifestaciones incluyen cacerolazos nocturnos en calles oscuras sin iluminación pública ni en hogares, evocando protestas argentinas pasadas. Expertos destacan que Cuba arrastra décadas de deterioro en infraestructura desde la era de los hermanos Castro hasta la actualidad, y ven como buena noticia el diálogo con Washington para beneficiar al pueblo cubano.