La corresponsal Gaby vivió en vivo una evacuación real en un shopping de Raanana, cerca de Tel Aviv, durante una alerta por misiles iraníes interceptados. La gente bajó con tranquilidad cuatro niveles subterráneos al búnker público, siguiendo las sirenas y la aplicación de alertas del Comando de Defensa Civil, que notifica las zonas afectadas.
En el refugio, los civiles instalaron carpas, mesas de ping-pong, termos con café y leche, y dejaron pertenencias como computadoras y colchones sin temor a robos. Adolescentes jugaban, había Wi-Fi impecable para comunicarse con familiares, y hasta bajaron personas con perros. No se escucharon gritos ni pánico, todo transcurrió con calma pese a las alarmas sonando arriba.
Minutos después llegó la notificación verde en la app indicando que el peligro pasó, permitiendo salir. Gaby mostró cómo la gente subía por escaleras y ascensores de vuelta a la normalidad, mientras explicaba que los refugios permanecen abiertos las 24 horas para quien lo necesite.
Detalló el protocolo de defensa: si la trayectoria del misil apunta a áreas abiertas o el mar, no se intercepta para ahorrar misiles de la Cúpula de Hierro, que cuestan unos 50.000 dólares cada uno. La app distingue alertas rojas por lanzamientos con lista de ciudades, y verdes para fin de peligro; se geolocaliza pero permite presets para zonas familiares o laborales.
La zona costera es blanco frecuente, pero muchos misiles caen al Mediterráneo. Tras la alerta norteña en Kiryat Shmona y Margaliot cerca del Líbano, la vida retomó su curso con autos y motos circulando normalmente.