El analista internacional Juan Bataleme explicó que Estados Unidos busca acelerar el fin de la guerra en Medio Oriente por necesidades políticas, pero los tiempos de Israel e Irán difieren y el conflicto se expande con milicias proiraníes atacando objetivos en Irak, incluyendo bases norteamericanas y petroleras.
La administración Trump ignoró recomendaciones de campaña limitada por riesgo en el Estrecho de Ormuz; el precio del petróleo sube como electrocardiograma ante perspectivas de guerra larga, beneficiando a Rusia al levantar sanciones para vender crudo. Ataques a isla de Kharg apuntan a infraestructura petrolera y defensa.
Se discute posible toma de Kharg por marines estadounidenses; sobre la ausencia del líder supremo iraní Mostava Khamenei, Bataleme lo atribuye a guerra informacional, asumiendo que pudo morir por bombardeo de Israel o EE.UU. post-nombramiento, en un entorno de teorías conspirativas.
El conflicto genera consecuencias duraderas más allá de su fin, con todos los bandos reclamando victoria; Cuba retoma conversaciones con EE.UU. por agresividad trumpista, que busca remodelar entornos internacionales sin reelección.