El panel de ex participantes de Gran Hermano analiza la salida de Carlota, quien admite que le faltaron dos meses para adaptarse completamente a la casa y su dinámica intensa.
Carlota explica que durmió en colchón en el piso durante diez días, compartió espacios sin locker propio y vio peleas que no se emitieron, como una en la pieza de las chicas a los tres días. Los panelistas critican que se concentró en mostrarse a sí misma en lugar de jugar estratégicamente, y que entró con un síndrome de pedir permiso en una casa donde todos se comen entre sí desde el minuto uno.
Se cierra la anécdota de la ropa interior enviada por error por Pincolla o Pincocha, confirmando que Carlota tiene toda su ropa y no faltan prendas. Discuten la dificultad de entrar tarde a una casa con participantes experimentados en televisión y códigos sociales.
Los ex destacan que la experiencia televisiva ayuda en momentos en vivo, pero la casa consume rápido a los nuevos, especialmente con gente grande que maneja timings y tiene menos paciencia.