El Estrecho de Hormuz registra un tráfico mínimo de buques petroleros, con decenas acumulados fuera de la zona por riesgos de ataques con drones o misiles en medio de la guerra Irán-Israel. Expertos explicaron que los canales de 300 metros de ancho, similares al Río de la Plata, facilitan emboscadas sin tiempo para defensas.
Gráficos en tiempo real muestran un "páramo" donde antes pasaban más de 100 buques diarios; Irán sigue navegando con banderas chinas u otras. El Mossad confirmó persecución de células de Hezbolá globalmente, primera admisión oficial.
La duración de la guerra determinará el impacto en precios del petróleo, con tensiones mundiales ya elevadas y sin cierre rápido previsible.