Las ventas de indumentaria cayeron un 9% en el último bimestre por el descontrol de importaciones chinas, denunció el diseñador argentino Benito Fernández en Right Now, al explicar cómo dio una nota a Infobae desde el sanatorio donde nacía su nieto y generó revuelo en medios.
Benito Fernández criticó la competencia desleal de marcas como Victoria's Secret y Sandro, que llegan más caras pese a impuestos del 52%, y fardos de ropa barata de China que perjudican a talleres locales y trabajadores con oficios específicos. Relató que multiplicar costos por cuatro apenas permitía competir, pero ahora los importados bajan precios con márgenes mayores, cerrando fuentes de trabajo.
Pidió a los gobiernos acompañar la industria textil con políticas a largo plazo como España y Brasil, que se convirtieron en potencias, para atraer inversiones privadas sin subsidios directos. Rechazó entrar en política pese a su familia dividida entre aronistas, radicales y peronistas, incluido su tío Benito Fernández, gobernador de Chubut exiliado con ayuda de militares.
Confesó una depresión grave que lo llevó a internarse un mes en la clínica Abril, donde nada le interesaba ni sus hijos, y cerraba persianas los fines de semana. Aplaudió que figuras como Tini, la Princesita, Chano y Ernestina Páez hablen abiertamente de salud mental, sacando tabúes como la terapia post-pandemia.
Recordó anécdotas previas como vestir a la reina Máxima tras una llamada casual y a Priscilla Presley, su reconocimiento popular pese a quiebras triples, y planes como zapatillas, muebles, perfumes, sábanas y un edificio propio en La Plata.